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Dentro de este circuito, varios son los lugares de notable atracción turística, que hacen de esta provincia el placer de recorrerla. Desde el turismo convencional hasta el de aventura participan de esta maravillosa excursión.
Se puede comenzar por Laguna Blanca, por la RN 86 a 180 Km. de la capital y se halla próxima a la laguna homónima y posee hermosos espacios verdes para visitar. La diversidad de fauna y flora que se puede apreciar, es motivo más que suficiente para el turista que desea el esparcimiento, como de igual manera para aquel que busca atesorar el recuerdo de un espacio único.
Es una ciudad de 15.000 habitantes aproximadamente, de casas bajas y de un verde intenso, ideal para realizar caminatas, disfrutando de una remozada y moderna plaza central y sus calles arboladas. Aquí se disfruta de la paz, la tranquilidad y la calidez de su gente.
 | | Laguna Blanca |
Asimismo muy próximo a la laguna se encuentra el Parque Nacional Río Pilcomayo dicha visita depara tantas sorpresas como la presencia de una selva en galería, una gran diversidad en su arboleda y frondosos bosques. En suma una aventura muy atrayente, donde el safari fotográfico se impone en más de una oportunidad.
Otro recorrido interesante por la RN 86 a 195 Km. de la capital es Pai Curuzú (en lengua aborigen, cruz del sacerdote), pues aquí, en 1.914, el sacerdote franciscano Pedro Antonio Paulón, en viaje desde Clorinda hacia Misión Tacaaglé, falleció víctima de la sed. Este lugar presenta una Reserva Ecológica de 40 has. la cual es sumamente apta para el campamentismo, el reposo y largas caminatas en todos los alrededores, como en las cercanías del riacho Porteño.
Constituye una reserva ecológica de mas de 40 hectáreas, ideal para campamentismo y caminatas por senderos autoguiados, donde se han construido parrillas, paradores, miradores y una casita de madera, sobre la copa de los árboles.
Este pulmón verde es surcado por el Riacho Porteño, sobre el que se construyeron muelles y un puente colgante de madera de lapacho, postes de quebracho colorado y cabos de acero.
La selva subtropical está conformada por una gran variedad de palmeras, gomeros y ficus.
Continuando el camino por la RN 86 se llega a Misión Tacaaglé, la cual se sitúa a 248 Km. de la capital. Debe su origen a la misión realizada por los Hnos. Franciscanos en un acuerdo con el gobierno provincial de 1917. El fin era integrar a los pobladores y a los aborígenes tobas. En la capilla de la antigua misión se guardan diversos elementos como atuendos, documentos y variados libros de la época.
En 1917 se estableció en una zona alta y de tierras fértiles a orillas del riacho Porteño, donde se encuentra emplazada actualmente.
Allí los Padres Franciscanos construyeron un hermoso edificio, el que contaba con una capilla, habitaciones, talleres y oficinas.
Las instalaciones en su totalidad están construidas con material de la zona o elaborado en el lugar bajo la dirección de los misioneros evidenciado en la funcionalidad de todas sus dependencias, se nota buen gusto y sobre todo sentido práctico.
La parte destinada a las habitaciones actualmente esta alquilada a particulares.
En el interior de la capilla hay objetos de gran valor histórico conservados convenientemente como ser: documentos, libros, vestimentas religiosas, candelabros cálices y el altar. Exceptuando las habitaciones y la mencionada capilla, gran parte del conjunto ha desaparecido o se aprecia en ruinas.
Desde su fundación y por muchos años la Misión se convirtió en verdadera avanzada de civilización cultural, situada en aquellas inhóspitas regiones del noroeste formoseño.
La intensa y fecunda obra de los Padres Franciscanos permitió el afincamiento de nuevos pobladores, alrededor de la Misión los que ayudaron a dar origen con el tiempo a la progresista localidad de MISIÓN TACAAGLE.
Tradición brasera.
Todos los 23 y 24 de junio, se realiza una antigua práctica en algunas localidades formoseñas. Esta tradición quizá esté algo emparentadas con la celebración de San Juan. Es la conocida caminata sobre las brasas...de remoto origen.
Para la celebración se prepara una pista de 2 m. por 1 m. y 20 cm. de brasas, para ser atravesadas por los múltiples concurrentes, que se acercan al lugar.
Desde distintos puntos se reúnen los pasantes al atardecer del día 23 y luego de la medianoche se descalzan para iniciar este rito ancestral, atravesando las brasas...con paso sereno y seguro.
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